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12 marzo 2012

Brotes


por Ivanius

Ahora no existe, y sin embargo, existe.
Presente siempre en umbral de inminencia.
Baúl inagotable de sonrisas.
Fuente aterradora de exigencias.

Aniversario viejo como el tiempo.
Estreno de voluntaria permanencia.
Rito y misterio intemporal del gozo.
Promesa que no pierde su vigencia.

Convocatoria, relevo, segundo aire.
Sprint que sí (y no) necesita estafeta.
Audacia, admiración, melodía, resonancia.
Así es la vida: con razón se renueva.

"Brotes", poema de Ivanius. Texto: © Chanchopensante.com Imagen: CC Lemon with sprout inside, by Elke Wetzig, en Wikimedia Commons.

05 marzo 2012

Lo demás es feo

Por Canalla

“En la vida, lo esencial es formular juicios a priori sobre todas las cosas. En efecto, parece ser que las masas están equivocadas y que los individuos tienen siempre razón. Es menester guardarse de deducir de esto normas de conducta: no tienen por qué ser formuladas para ser observadas. En realidad, sólo existen dos cosas importantes: el amor, en todas sus formas, con mujeres hermosas, y la música de Nueva Orleans o de Duke Ellington. Todo lo demás debería desaparecer porque lo demás es feo…” Boris Vian (Prefacio a La Espuma de los Días)



Desprenderse de modo total e incondicional debería de ser la única virtud, el testimonio definitivo del advenimiento de un nuevo mundo donde la envidia y la codicia, que siempre vienen juntas, no tengan cabida. Y a tres años de nuestras últimas cervezas juntos, mi hermano, debo confesar con humildad mi admiración por tu inquebrantable capacidad para desprenderte de todo.

Al conocernos, hace ya muchos años, me impactó tu total desapego por cualquier persona o cosa que te atara física o emocionalmente al pasado. Empezaste a desaprender lo andado tras descubrir las fallas evidentes de cualquier verdad absoluta, de esas que comúnmente aceptamos y defendimos apasionadamente cuando éramos jóvenes.

Ensayaste después un lento y cada vez más profundo descreimiento por buena parte de lo que habías supuesto hasta entonces e incluso un día, si no mal recuerdo, me felicitaste porque nuestra amistad era la única sobreviviente a tu madurez.

Desde entonces elogio tu capacidad para desprenderte de todo, como del Galaxie 500 que, al morir, tu padre dejó abandonado en la cochera. De los libros a los que, quizá ya leídos, no les encontraste otra utilidad que la basura.

De tu primera mujer y tu hijo, archivados junto al expediente de un acuerdo extrajudicial que previó una decorosa pensión. De la casa de Narvarte cuando migraste a Polanco. Del Mustang Shelby a bordo del cual viviste tus mejores aventuras.

De cualquier otro compromiso, durante años, que no fuera el de procurarte tu ascenso hasta el Olimpo desde donde hoy, implacable, decides el destino de muchos a costa de la desgracia de otros tantos.

De tu autosuficiencia y egolatría cuando hace poco más de tres años la conociste y me la presentaste como tu prometida, convencido por primera vez en mucho tiempo de que en el futuro conservarías una razón de la cual no desprenderse nunca.

Aunque no creí que fuera para ti, y te lo dije, te entendí perfectamente porque, ¿quién podría negarse a esa contundente evidencia de que el cielo existe en la tierra? Yo en cambio he fracasado, cuando intenté por última vez esta noche desprenderme siquiera de la tentación de seguirme tirando a tu mujer.

-oooOooo-

01 marzo 2012

dormir, tal vez volar...

por marichuy

Volar dormida. De niña no soñaba con ser princesa o reina de belleza. Tampoco con caballeros montando blancos corceles, que sorteaban infinidad de peligros para rescatarla de alguna torre suspendida en la colina del horror. A cambio de esas fantasías, su sueño más recurrente, incluso más allá de la adolescencia, era volar. Ella soñaba que volaba y que en su vuelo podía mirar hacia abajo y ver su cuerpo mientras dormía, como si solo una parte de ella se desprendiera dejando otra sobre la cama. Como si su cuerpo se desdoblara, a manera de protección-coartada, por si alguien la buscaba no notara su ausencia. Volaba pero no tenía alas, al menos nunca se vio con alas. Pero si era "consciente" de una sensación maravillosa: flotar y desplazarse al mismo tiempo. Fue su sueño favorito en la niñez y temprana adolescencia y aun cuando su duración era relativamente corta [si es que resulta posible mediar la duración de un sueño], hubo noches —las mejores— en que el vuelo se prolongó durante un largo rato [o al menos así lo sintió ella.]


Lo que nunca variaba era la forma de terminar: un ligero sobresalto le anunciaba el inicio del descenso. El vuelo estaba por llegar a su fin. Descenso a manera de retorno. Lenta caída que terminaba justo al sentir el leve golpeteo de un pie sobre el otro y con ello el inevitable y cruel despertar. La mejor parte de su sueño, además de la indescriptible sensación que le producía el poder mirar su cuerpo sobre la cama, era que al volar podía ver paisajes extraños, bosques algo obscuros, el mar... y la soledad. Y es que nunca se soñó volando con alguien más; ni tampoco miró a nadie más que no fuera ella.

Alguna vez le platicó de sus sueños a Carmelita, excéntrica mujer, vecina y amiga de la familia con quien acostumbraba platicar con ella y a quien debía el obsequio de hermosos libros de cuentos. Después de escucharla atentamente, Carmelita dio su veredicto: ese sueño representaba su inocencia y mientras ella no perdiera la inocencia, el sueño acompañaría todas las noches. Y no obstante que ella salió de la niñez, pasó por la adolescencia y finalmente la dejó también, siguió volando por las noches; aunque cada vez de manera más esporádica. Así hasta que una noche, desapareció por completo aquella indescriptible sensación de desprenderse de su cuerpo y surcar los aires sin miedo, ni paracaídas o red de protección.

Aún ahora, años después de aquella platica, ella sigue cuestionándose sobre la desaparición de ese sueño y su relación con la pérdida de la inocencia. Determinar cuando ocurrió. En ocasiones piensa que ya no le queda ni una gota; pero en otras, está segura que en algún lugar recóndito aún guarda algo de aquella niña que no conocía ni imaginaba la desconfianza o el miedo, ni, mucho menos, la malicia. Y cuando está en plan positivo, piensa que todavía volver aquellos vuelos nocturnos. Será cosa de apapachar lo que queda su inocencia, se dice, para volver a flotar y desplazarse, mientras su cuerpo permanece en la cama durmiendo... para que nadie se percate de su ausencia...

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la libertad es alas
es el viento entre hojas, detenido
por una simple flor; y el sueño
en el que somos nuestro sueño;
es morder la naranja prohibida,
abrir la vieja puerta condenada
y desatar al prisionero:
esa piedra ya es pan,
esos papeles blancos son gaviotas,
son pájaros las hojas,
y pájaros tus dedos: todo vuela.

—Octavio Paz
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27 febrero 2012

Para que no me ataquen






Por MauVenom



Las letras no mueren -hay quien muere de letras - pero en mi caso (no lo crees, lo sé) debo ahogarlas porque descubren un hombre común del que me avergüenzo bastante. Me obligo a contener la estupidez hasta que pasados esos días, largos o cortos, puedan regresar los apuntes de obtusos sentimientos que me hacen casi feliz y miserable, casi, porque el mago de la ironía aparece a tiempo.  

Además, tengo otro problema, leo e idiotizado quedo quieto para siempre, olvidando que en algún momento debo responder.

Aún así algo me recuerda abrir el programa escribe-letras y no romper las servilletas entintadas, un acoso que destapa culpa y vuelca los pasados que deben ser contados para beneficio de nadie. Entonces escribo una palabra y lo que sigue es tan obsceno, tan risiblemente simple que debo parar antes de recurrir al drama o al amor, artefactos de los cuales me he desecho pero que no aprendo a imitar con eficacia. Tampoco soy diestro en el escenario del control y me asusta pues podría dar la absurda idea de que me atrapa la ilusión. No. Soy prestidigitador de consecuencias, uno que se divierte pero no posee práctica suficiente, si uno de los malabares sale mal todo se vendrá abajo.

Mis letras no mueren, las contengo para que no me ataquen.

También está esa idiotez de sonar triste cuando estoy bien. Y sonar bien cuando no es así. Y no sonar en lo absoluto cuando me urge que alguien oiga.

Me cuestionas  -¿Y este discurso, entonces?-

Hoy escribo porque he perdido el rumbo… otra vez.







23 febrero 2012

Palabras de mis venas






Azul Jazz



“Palabras de mis venas ”



Mis ojos derrumban   espíritu
Mosaico de tus calles
Piel morena, hoja tabaco de  pensamiento zarco
Dormimos latir tostado, calor de andanza
Abrazo manso  de mar y arena
Cadencia miel, gesto de mi sangre perdurable
Florecemos eternos en los vitrales, luna de tus ojos.
Profundamente  dentro 





Es la selva madre de tu organismo
Me bautiza
Sandia de verso

Arraigo de luz  juncos de  cañas
Toma mi fuerza y conviértela en elemento
Suspirante  marina de mi presente

Eres  imperio de mi núcleo
Lomas  combativas.

Acoge mis huesos en estas letras
Cultiva paladar de tranquilidad entre mis pámpanos





Quema  tu sonido ausente 
Tiempo lejano recorrido
Viajes  en mi mente
Aroma de vida


Pensarte jugoso en
                       Mis labios


Arde  el  cartílago
Debajo del cerebro,
                    

Olvidamos los eternos
Entre los dedos
           Siempre quedo destazado en el agua
 Salada de mis pestañas


 Bajo mi costilla emerge tu cuerpo                                         
Hombre venido de mar/sal
Pareja danzante de árbol
                                                   Soy hembra llamado irrevocable
 Misionera de luz
Parte carne, temporal  de mis piernas
Nacemos en la cresta de la lengua
Donde envaina el agua y la tierra

                                                          De simiente  mandarina fecunda la palabra…

LUZ DE FUEGO NUEVO
POEMARIO DE RAIZ Y SAL
24 DE MARZO 2011

Imagen: Destello de hojas
Verónica Betancourt


20 febrero 2012

Otoño en Montreal



Por Claudia Schiavoni








Del grupo FB, Fotos por Temas. 
Coordinado por Elena Brito, 'Pelusa'




06 febrero 2012

Tamaño real





por Ivanius


Algunos nunca lo han visto, pero él es el dueño auténtico de todos los colores. Pescarlo en su transformación es cuestión de ánimo y paciencia.

Su mayor satisfacción es terminar la tarea cotidiana, cuando se pone un gabán negro antes de retirarse a las profundidades. La elegante boina, junto a las idénticas (y también elegantes) boinas de sus vecinos, es toque de uniformidad y pausa.

Yo lo descubrí como ocurren muchos hallazgos: en un momento de necesidad. No soy capaz de concentrarme más que en una cosa a la vez para hacerla bien, y aunque el diseño no es "lo mío", el trabajo ocasionalmente requiere inventiva para sobrellevar otro tipo de dificultades.

Rodeado de expertos en herramientas casi churriguerescas y vocabulario salpicado de neologismos como "salvar", "peistear" y "renderear", parecía ridículo pedir ayuda para suavizar los bordes de un recorte, o cambiar el color de fondo de una ilustración. Ante la tarea asignada los programas disponibles —mágicos en manos de los que saben— equivalían a usar lanzallamas para matar un mosquito.

Disimulando mi inquietud, encontré respuesta en la función de aumento del péint, y gracias a eso topé con la formación de pixeles. Allí estaban todos; los imaginé (o descubrí) alegres ante la ocurrencia de asomarme cual entomólogo del RGB. Después se dejaron hacer y deshacer, mientras poco a poco, en el escritorio, los bordes se volvían más finos y los matices más sutiles.

Por fin, el icono de 16X16 recibió su nuevo atuendo en tonos de gris impecables, y yo pude continuar escribiendo.

"Tamaño real", relato de Ivanius. Texto: © Chanchopensante.com Imagen "mouse-cursor-hand-pointer.svg" por Lordalpha1 en Wikimedia Commons.

02 febrero 2012

Rayas




Por Miguel Moya Sánchez








Del grupo FB, Fotos por Temas. 
Coordinado por Elena Brito, 'Pelusa'