Por JolieAl despertar sentía los ojos muy pesados, me dolía mucho el cuerpo. Algo más en el vientre, todo. No sé más qué. ¿porque estoy desnuda? pensé - ah si, ... Qué cosas raras te hacen la anestesia. Estaba recordándo.
- Voy rumbo a la Clinica de Santa María - le indiqué al chofer del taxi, mientras pensaba en que me ardía el vientre como si me hubieran prendido fuego, como si lo que llevara fuera un piromaniáco dentro dispuesto a prenderse.
Antonio y yo lo hacíamos todo el tiempo, no le gustaba la protección, así que por no oir los consejos que mi madre no me dió nunca, al final me quedé embarazada. No le he dicho nada desde el principio porque decidí guardarme al bebé en secreto como un regalo que alguien me acabara de hacer y aguardar para no estropear la envoltura de la sorpresa.
La verdad es que no sabía como decirle y como es que lo iría a tomar, si era bueno o malo para él o si le iba a gustar o no. Con tantos planes por delante me propuso irnos de viaje, la verdad es que acepté de inmediato, una chica como yo no podía pagarse esos lujos y la verdad es que me gustaba tanto que no podía negarme, pensé que en ese lugar paradisiaco, podría tener valor y hablarle de lo que empezaba a crecer dentro de mi , tal vez, al son del mar y la tibia arena, el bebé no se sentiría como un barco náufrago a la deriva y conseguiría que Antonio en un futuro se quedara conmigo para siempre.
Siempre cumplí las normas del trabajo, ellos (los clientes) tenían que estar casados para que no hubiera complicaciones, la relación no debía prolongarse mas de 6 semanas. Nunca me ha costado hacer feliz a un hombre mientras pague los condones. Escuchaba sus estupideces sin pestañear, con convincentes maullidos, sus lenguas asquerosas y manoseos torpes encima de mi, con arrobo mirando sus braguetas comportándome como una verdadera muñeca, a un jadeo y a ritmo soltaba un alarido de placer dejando claro por delante que yo no aceptaba ropa, joyas, apartamentos o coches, eso a veces ocasiona que a ellos les saliera una vena redentora y yo no quería que nadie me "liberara"
No, el mejor precio para mi eran los viajes sola y hasta antes de conocer a Antonio, mis clientes habían sido mis mejores patrocinadores turísticos. Yo elegía destino y el plazo, sin rechistar ellos soltaban la plata y era un acuerdo perfecto puesto que cuanto antes me perdieran la pista mejor para ellos en su inserción inmediata a su vida aburrida marital, de buena gana pagaban para que desapareciera de su vida llena de rutina, rumbo a un rincón lejano fiel a modelo ONG paises pobres ajustados a los tópicos de color y calor tanto meteorológico como humano.
Pero ese es el pasado, me temo que el futuro será distinto a partir de hoy. Por saltarme las reglas estoy donde estoy sin disfrutar de mi último viaje en este taxi de mierda, me involucré con un divorciado, enamorarme de él fue uno de los errores pero el peor fue continuar ... y aún sabiendo de toda la complicación que llevaba me empeñé tanto porque en verdad Antonio me gustaba.
El no aguantaba los condones y yo cedí. La relación con él comenzó sin reservas como suelen comenzar siempre, amables, cortesmente pero directo al grano, jamás pensé que un hombre como él se fijara en mi y asi sin más me deshice de normas debo reconocer que lo primero que ví en él aparte de la pasta fue su porte. La verdad es que las cosas en el viaje entre Antonio y yo al principio estuvieron de maravilla, el avión despegó con su mano en mi sexo pero de a milla unas semanas después las cosas fueron empeorando, creo que estar en Tierra no le sienta bien al amor.
Yo soñaba a menudo con el bebé que ya estaba esperando y nunca encontré el momento para hablarle del embarazo, me miraba al espejo y tenía la sensación de que nuevas curvas crecían en mi cuerpo, los sueños se tornaron pesadillescos, pronto mi vientre pasaría de ser plano a convéxo, pero Antonio no parecía darse cuenta de nada. Asombrada de su ceguera el tiempo se fue pasando y comenzamos a pelear por todo y por nada, mis cámbios de humor terminaron agobiándolo y las peleas se fueron haciendo muy agrias
- ¡Cabeza hueca!.
- Facha de mierda.
- Puta... ¡Puta! - eso sí que me dolió. En esos momentos era cuando pensaba en un saca corchos para sacárme al hijo de puta que llevaba dentro. Siguieron las discusiones, los silencios hostiles, arremetidas en golpes bruscos y en encuentros mucho más difíciles en la cama de el hotel pero es que el odio es mas poderoso, a veces tanto que ata como un imán y comprendí que lo que llevaba dentro era lo que ahorcaba la medida el amor y de mi futuro con Antonio. Pensaba en el niñito como un mono de circo que se aferraba a mi vientre todo el tiempo, dando piruetas tantas que me mareaba, tanto, que seguro costaría mucho arrancármelo y fué entonces que decidí callar y pensar en un mejor modo de solucionar las cosas.
Llegué a aborrecerlo, se había convertido en una especie de obstáculo, una reja que impedia atacar a Antonio o peor aún aproximarme a él. Un buen día y antes que pudiera decir nada arreglé la valija y le hablé mientras dormitaba , en lugar de confesarle nada, le solté un - te quiero - No quiero volver a verte nunca. Estoy harta de ti - Las tres cosas juntas, lo que dije y lo que no eran verdad.
Logré sacarle una buena tajada como indemnización y nos despedimos sin mayores contratiempos, hartos y aliviados al final lo resolvimos como una transacción llana y normal, pero bajando del avión comenzé a ponerme tan mal que fue necesario huír directo a la clínica.
El viaje en ese bólido más parecía una carroza fúnebre rumbo al hospital, me agarraba el vientre ardía tanto que creía que yo tenía escalpelos afilados. Me colocaron unas compresas tan grandes que no podía cerrar las piernas, es lo ultimo que recuerdo pero ahora me duele mucho.
- ¿Qué tal está?- Interrumpe una voz que no me deja ver su cara, la luz del techo da directo en mis pupilas. Le digo que siento mucho frío y que si me puede traer una manta sin preguntar nada más.
-Es normal, le tuvimos que poner otra dosis de anestesia. Ha tenido mucha suerte, el feto estaba colocado muy arriba y el médico ha estado a punto de rendirse y dejarlo dentro pero ya está fuera.
pero él ya está fuera. Pienso medio aliviada.
Ahora quédese tranquila, dentro de un momento que ya se encuentre más despejada se levanta despacio, se viste y puede irse. Bueno, tendrá que venir a una revisión - ¿Ha venido con alguien?
Me voy incorporando mientras pienso que Antonio no me espera allá afuera no se quedará conmigo nunca, pero yo ya tengo a alguien esperándome en el infierno .
El ya está fuera.