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01 noviembre 2011

Cuarenta mil velas






Por MauVenom



Era yo muy chico, no sé por qué recuerdo tan claramente cuando mi tío me dijo ‘Llegas a una edad en que se te empieza a morir todo el mundo’

* * *

Aún con mi educación de influencias dispares y circunstancias destinistas, en casa siempre hubo un enorme respeto por las tradiciones y sin excepción se montaba una ofrenda de muertos llegado el dos de noviembre, yo la miraba con una ilusión infantil que aún así percibía profundamente el misticismo inmerso. Lo que no entendía era que aquellas fotos, los nombres y las velas alumbra-caminos pertenecían a seres reales, a presencias ausentes que para mí sólo eran leyenda. Así hasta que murió mi primera mascota y mi madre me invitó a que le pusiera una calaverita con su nombre y dulces en el altar .

Con una velocidad asombrosa mi ofrenda se ha ido llenando de luces y nombres, de recuerdos y exilios que compenso drogándome con letras, paisajes y con la seguridad de que mis amores ahora son libres.

Será mi destino y lo sobrevivo porque prometí no voltear.

Mi tío tenía razón, lo que él no sabía es que a las velas locales se unirían miles más a las que no encuentro explicación… lo sé, a la muerte no se le busca explicación… pero escribo porque mi ofrenda queda diminuta. Puedo lidiar con la muerte pero no con la ignominia. Entonces he decidido canjear la partida por el cambio, el desaliento por una lumínica esperanza que me regala un mundo propio y trascendente.

Y sin embargo la crónica sigue retando mi tolerancia, la muerte tiene su propio digno proceso y aborrezco que el hombre se invista todopoderoso, oigo de desaparecidos y no sé si encender velas o unirme a la espera, no entiendo, va más allá de mis manos y me quedo con el dejar el viento pasar y sentarme a ver. Cumplo con mi invisible parte y hago preguntas a la Historia, otras más al universo.

Amo a mi país y mi única vela es no para que regrese, para que renazca.

Este texto no debería estar aquí en EyL, una disculpa por eso. Pero no me quiero callar.







Imagen velas: World of Stock



8 comentarios:

marichuy dijo...

Querido Mau

Eso mismo me dijo mi abuela cuando yo era niña:

"M'hijita, llega una edad en que se nos empieza a morir todo mundo". Justo por esa época le juntaron varios muertos y era yo quien la acompañaba, a tan corta edad, a todos lo velorios.

Nunca me dio miedo la muerte. Sólo hasta ahora en que se nos ha vuelto una forma de vida. Hoy cuando, aún lejos de la edad de mi abuela en aquel entonces, se nos empieza a morir todo mundo. 5 años de narco guerra igual a 51 mil muertos sin contar los que no han sido contabilizados ni los que aún faltan. Muy triste se nos ha vuelto el otrora festivo día de muertos.

Me parece bien que hays tocado el tema aquí, será porque creo que, de alguna forma, el silencio es una forma de complicidad.

Un beso

MauVenom dijo...

Mari

A mí tampoco me daba miedo la muerte, será por esa dignidad que, a pesar de todo, tenía... su aire de continuidad, la magia.

Pero ahora se nos volvió una fábrica maquiladora sin respeto ni razón disparada por el ego desmedido de un sistema cínico

¿y hay que lidiar con eso aceptando que es nuestro día a día?

no quiero participar en la dinámica del miedo impuesto pero, como bien dices, no podemos callar pues es una forma de complicidad.

Un Día de Muertos con mucho peso, sin duda.

Besos y gracias por venir.

Y Otros Paisajes.. dijo...

preciosa entrada!
un fuerte abrazo!

MauVenom dijo...

Mari

en cuanto a los números tienes toda la razón... me deben haber faltado como 15 mil velas o más, entre desaparecidos, no confirmados y ... en fin.


Ojalá me hubieran sobrado en lugar de eso.

;)

MauVenom dijo...

Y Otros Paisajes

Muchas gracias por tu amable comentario.

Un abrazo par ti también.

LUMPENPO dijo...

Qué pensamientio más profundo amigo, muy de acuerdo con usted. La muerte tiene ahora otra dimensión que va de los personal a una mayor que se convierte en verguenza decir"cómo es que hemos llegado a esto" no tiene sentido porque la cuestión es ¿cómo hemos dejado llegar a esto?, pero también qué hacer cuando estamos en medio del fuego, en una guerra que no es nuestra pero los muertos, así sea uno solo o 50 y tantos mil los pone este pueblo que hoy lleva veladoras. Yo me pregunto ¿quién es el enemigo en esta guerra? ¿El gobierno y sus ineptitudes que no midieron el alcance de sus políticas espectaculares? ¿los narcos? ¿los consumidores? ¿los que producen la droga? ¿el país de al lado? ¿Dios o el diablo?
Amigo, un saludo, hermoso texto el suyo,.

la MaLquEridA dijo...

Hace poco comentaba que la generación anterior a la mía se está muriendo Mau, eso quiere decir que ya me tocará, pero no me asusta es el fin del camino al que todos llegaremos.

Quiero decirte que mi ofrenda tiene cada vez menos velas, estoy olvidando a mis muertos.

Haces bien en no callarte.


Un beso.

GA dijo...

Aplaudo su texto que transmite valor. Aplaudo su valor por no querer quedarse callado.