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09 julio 2009

Bitácora de duelo

por Ivanius

Julio 31, 1944.

...Hace un minuto que las hélices dejaron de girar. Mis ojos ven un panorama casi simétrico hasta el horizonte. Como siempre, me pregunto qué haríamos los vagabundos del desierto sin la compañía de las estrellas, perdidos en medio de esta inmensidad que siempre se repite.

Contemplo en silencio el paisaje dorado y rojo, con las primeras luces del día. Estoy seguro: éste es el sitio donde aterricé para reparar mi más afortunada avería, cuando conocí al pequeño príncipe. Éste es el lugar donde llegó a la Tierra, aquí me pidió que le dibujara un cordero dormido en una caja para llevárselo a su pequeño planeta. Qué más da si hoy despegué de Córcega y debo reportarme en Marsella. Desde aquel accidente, todos mis puertos de descanso tienen el mismo rostro, aunque Didier se burle.

¿Qué habrá sido de ellos, el niño, el cordero y la rosa? Me gusta pensar en el reencuentro del príncipe y la flor. Quizá la rosa sufrió un poco al principio por los celos... compartir es difícil.

—¡Estábamos tan bien los dos y ahora llegas con un animal en una caja! ¿Qué vamos a hacer con él?
—No te pongas así... ¡es tan pequeño! En el camino le conté muchas cosas de ti, de lo hermosa que eres, de todo lo que hacemos aquí juntos. Él sólo necesita una raíz de baobab de cuando en cuando para alimentarse. Anda, míralo; quiero que sean amigos.

Desde entonces, a veces la rosa le hace muecas al cordero tras la seguridad de su campana de cristal y él se acerca balando suavemente a darle los buenos días. No lo he visto, Consuelo, pero no es necesario: la risa de las estrellas me lo cuenta todo.

En cada uno de mis viajes vuelvo aquí, al único lugar a salvo de la locura y el absurdo. A unos cuantos kilómetros hay una guerra en la que los hombres se matan unos a otros, mientras yo pienso en un planeta lejano que nunca veré.

Los adultos mueren, pero en alguna parte hay un niño que ríe, un cordero que bala suavemente y una coqueta rosa que todos los días amanece cubierta de rocío. Mientras existan ellos, sobre todo ellos, no debo estar triste.

Se hace tarde. Es hora de subir a mi P-38 y cabalgar en el viento, mientras abajo se extiende el desierto eterno como un amigo, sí, como otro enorme amigo que espera a que me canse de volar, para esconderme entre sus brazos quizás en el mismo rincón donde una vez un niño me pidió un cordero...

“Bitácora de duelo”. Relato de Ivanius. Texto: © ChanchoPensante.com Foto: Wikimedia Commons.

28 comentarios:

Doctor Gurma dijo...

Al igual que aquél piloto, yo miro las estrellas para no extraviar mi rumbo, deseando siempre estar más amenudo en mi patria verdadera que es la niñez.
Muy lindo homenaje alegórico.
Gracias.

marichuy dijo...

Ivanius

Auch, muy linda tu remembranza del último vuelo de Antoine de Saint-Exupéry (soy cursi y fan de este hombre).

El niño creció y el cordero también, sin que eso signifique la pérdida de la inocencia. De lo que tengo duda es de la rosa... siempre me han parecido "flores de un día", son tan bellas como efímera es su vida. Pero afortunadamente, la memoria no es así... tu relato lo demuestra muy bien.

Saludos

Jolie dijo...

solo se ha encontrado un brazalete frente a las costas de marsella y el fuselaje del F5 sin que hasta ahora se hayan encontrado restos de su tripulante, asi que mantengo la viva esperanza de que por fin Exupéry
se habrá reunido con el principito en el asteroide B612

MauVenom dijo...

Ivanius

me dejaste sorprendido

que maravilla de texto

como el resto del planeta soy un fan incondicional de El Principito (y de Saint-Exupéry) pero es difícil escribir sobre este libro a menos que sea algo muy análitico pues es de una belleza tal que evidentemente todo le queda chico

sin embargo tu relato es algo sencillo y sensible que a mi juicio (y lo que me importa es mi juicio) está muy bien logrado, es en verdad conmovedor.

Hermoso homenaje. Abrazo.

- - -

Jolie tu comentario es una belleza.

Un Hombre mirando al SudOeste dijo...

Pero de todas las relaciones interpersonales desarrolladas en la bitácora, la que mas me identifica es la que se establece con el Zorro...

Son demasiados personajes cada uno tan interesante como el otro... quizá la gracia de la historia es precisamente esa, que nos vemos irremediablemente reflejados en alguno de ellos

Es q yo me siento domesticado... q terrible la sensación de estar gustosamente privado de libertad

Sigo gustosamente agradecido

Elphaba dijo...

Increíble homenaje a Saint-Exupéry! Yo no creo que el niño y el cordero hayan crecido... sino, ¿que sería de nosotros los que volvemos a leer a cada rato "El principito" para encontrar cada vez algo nuevo?

MauVenom dijo...

Totalmente de acuerdo con Sudoeste

para mí también lo que ocurre entre el zorro y el Principito son la herencia

el valor de los vínculos y el contacto

creo que tengo tarea, algo por repasar y volver a practicar.

Vine a leerte de nuevo Ivanius.

aus dijo...

¡qué difícil es no imaginar que hubo más allá de las páginas de un libro! más difícil aún, recrear eso imaginado.

mis deformaciones profesionales me impiden quitarme de la cabeza el análisis tanto gramatical como literario de un texto; por eso casi nunca comento, porque sería injusto en muchas ocasiones; pero hay textos de los que no puedo escapar.

me has dejado (no digo sin palabras, porque no lo demuestro) pero sí gratamente sorprendida.

redondo, pequeño, preciso; gracias, sólo gracias.

7 words 7 dijo...

Minimal, elegant, and powerful but simple.

Congratulations!

ANYELYT.. dijo...

Me sorprende encontrar, este tipo de textos en verdad son agradables.
SALUDOS.

Jolie dijo...

oye ivanius estas creando "vinculos"
:P

Pelusa dijo...

Ivanius:
Contigo no me canso, voy del asombro al asombro. Tu texto me ha dejado triste, pero al mismo tiempo esperanzada... El final no existe, no puede haberlo siempre que el principito siga siendo un niño, el cordero siga balando suavemente y la rosa siga tan coqueta como siempre.

Dolio!

Besos

Canalla dijo...

Sólo con el corazón se puede leer bien. Lo esencial es invisible para los ojos.
No tengo reparos en decir que ya me caías bien, pero ahora me caes mejor.
Saludos.

GA dijo...

Porque los que somos chamacos nunca dejaremos de serlo!

jota pe dijo...

-- que falta me hacia oir-leer las ultimas palabras de anthony de saint exupery, antes de iniciar ese viaje con su principito en ese planeta desde donde seguro observan como este mundo sigue igual, en una guerra interminable consigo mismo, muy buen texto Ivanius

Potter dijo...

auchhhhhhhhhhh!

Tengo una sensación rara de mezcla de cosas. Pocos textos como estos Sr. Ivanius, pocos.

Gracias por conmovernos de ésta manera!

Un abrazo

Paloma Zubieta López dijo...

Me encanta el Principito pero siempre me deja nostálgica, no sólo del elefante y la serpiente, de la rosa y de aquel hombre que vivía solo en su planeta, sino de aquellos recuerdos de la niñez que quedaron profundamente grabados en mi alma. Hermoso homenaje a todos ellos (y a otros tantos no mencionados) y contado con tal belleza que casi casi, percibo el rocío entre las letras mientras el fondo de la página se convierte en arena del desierto. Un besote, mi querido Ivanius.

Ana dijo...

Hola Ivanius!
libros que se añoran.... para mi es un recordatorio de no olvidar la belleza de las cosas simples...
un abrazo
y gracias por la remembranza...
=D

jess dijo...

"vagabundos del desierto"... No inventessss!!!!!

.... sin palabras, sin palabras caray!

Siempre tengo un post con el que identifico a los autores.

Con éste, te identificaré a ti. ;)

Saludos!!

Tessy dijo...

El Principito: una delicia. Tanto si es a través de una simple lectura, como si es dejándose tocar por los muchos símbolos (dudo que haya alguien que no conozca de baobabs, rosas, zorros y desiertos en su vida ;) )

Qué agradable, además, descubrir que sea un libro que muchos disfrutamos y seguiremos disfrutando, infinitamente. Prueba y pretexto tu escrito-homenaje.

Sí, también entiendo el desierto como un amigo. Bello, simplemente bello tu relato. Gracias Ivanius. Un abrazo.

Sonia. dijo...

Porque la admiracion siempre comienza el viaje con respeto, que precioso tu texto dedicado.
Besos.

Mara Jiménez dijo...

Me quedo con la lección de dejar des er adulto, al menos de ves en cuando para proteger a la única rosa hermosa que por lo pronto poseo, para comerme un elefante y desde mi postrad digestión, esperar la vida a ver como las estrellas no cambian. O quizás eliga ser la rosa, o mejor el elefante, o un cordero, o un magnífico baobad... puedo ser lo que yo quiera si reniego de la adultez.
Gracias...

el7palabras dijo...

Bueno...
um...

Esa es la razón por la que abandoné la pocilga.
El eclipse.

Mi amigo; con tanto público, con ese talento, ps no queda de otra.

Y sí, el texto me vuelve a hacer llorar como aquella vez que lo compartiste; como si fuera la primera que lo leí.
Y no sé si es por los recuerdos, o porque es magnífico, o por la dos; pues.

Lo que sí sé, es que te quiero, cabrón.
Y bueno, aquí se ven fanes viejos y nuevos, pero eso sí, puros fanes.

Que no.

el7palabras dijo...

Oiga Mau, ¿a poco si lo estaban acosando tanto?
A ver, esos bichos jodones ¡que agarren sus cosas y se vayan a echar pulgas a otro lado!

Porque la famosa Captcha es la muerrrrrrte.
Ni modo.

Ivanius dijo...

Doctor Gurma: Patria verdadera, indeed. Gracias a usted.

Marichuy: Saber crecer es, también, saber conservar esa inocencia. La rosa, por cierto, se parece bastante a un ángel de quien hablaste hace poco. Saludos.

Jolie: Hermoso comentario. Así lo esperamos muchos; gracias.

MV: A mi juicio :) poco puedo decir para agradecer tu comentario. Abrazo.

SOM: Ah, el zorro... creo, a decir verdad, que fue él quien me ayudó a escribirlo. Gracias por el gusto, que también sigue acá.

Elphaba: Mientras más seamos, más miradas habrá para encontrar algo nuevo en esa historia que no envejece. Gracias.

MV: Eso deja el Principito, también: volcanes que deshollinar. Gracias otra vez.

aus: Gracias casi mudas por tan generoso comentario.

Mr. 7w7: Such is friendship: a token always treasured.

Anyel: Gracias por presenciar la sorpresa. Saludos.

Jolie: No sé de qué hablas. :P

Pelusa: Más lo agradezco, por venir de una experta en asombros. Besos terapéuticos.

Canalla: No tengo reparos en decir que es mutuo. Abrazo.

GA: Un infante que tengo por aquí no me deja contestarle.

jota pe: El mundo sigue igual; los esperanzados siguen acudiendo. Gracias.

Sr. Potter: Gracias por acudir a conmoverse. Esa sensación se parece a la que ayudó a escribirlo.
Un abrazo.

Paloma: El rocío entre las letras no siempre era rocío. Pero el desierto lo recibió muy bien. Chanchibesos.

Ana: Qué bueno enterarse de que somos legión los recordantes. Otro abrazo, y gracias.

Jess: Wow. Gracias, sin más palabras.

Tessy: Los símbolos son lenguaje lleno de lo que encontramos; qué bueno poderlo compartir. Abrazo.

Sonia: Besos admiradores, respetuosos y flasheados.

Mara: "Experiencia infantil", no adultez. Para ser como León Werth en la dedicatoria del Principito... y convertirnos, por eso, en lo que se nos antoje.

TrenchBrother 7palabras: Lo esencial es invisible. Pero no deja de ser lo uno por elegir lo otro.

Fairest Creature dijo...

Ya había venido a leer, pero no me había detenido a comentar. Ya estoy de regreso.

El principito es una obra difícil. Pienso que los textos críticos sobre ella son bastante inadecuados, sobre todo porque, de inicio, contradicen el espíritu del texto. Creo que la única manera digna de hablar de El principito es con el lenguaje de la obra, en suscripción a su universo. Esta relectura me parece muy acertada y, sobre todo, conmovedora, de los mejores homenajes que pueden hacérsele a una obra de esta naturaleza.

Muchas felicidades por este texto, Ivanius. Desde que lo leí, a ratos me asaltaba la imagen del cordero acercándose cada día un poco más a la rosa. Ay, la domesticación. Me voy a poner a llorar otra vez.

Abrazo.

mariposasalvuelo dijo...

Ivan... de pié y con aplausos. Bellísimo texto. Profundamente poetico como el principito mismo. Es una prosa poética conmovedora. En mí también habita un principito, una caja, un cordero y rosa.
Me encantó Ivan. Te mando un beso.

Ivanius dijo...

Férest: Llegar ya es llegar a tiempo. Muchas gracias por tu visita doméstica, que aprecio siempre, como he dicho, de todo corazón y vísceras anexas; también por tu apreciación que valoro igualmente, si cabe, aún más, y sin juego de adjetivos. Beso.

Mariposa: No te levantes, que ya estoy de pie para el abrazo virtual. Gracias, de verdad.