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07 septiembre 2009

Lo que se cuenta

por Ivanius

En todos los años que llevo aquí, jamás me ha interesado saber sus nombres, pero a veces escucho cosas interesantes. Una taza de bebida caliente basta para hacer hablar casi a cualquiera.

Así supe que la severísima anciana de la 4 era una abuelita simpática y dicharachera, a pesar de no haber vestido más que luto riguroso desde la muerte de su único marido, hace más de veinte años. Después de la segunda copa de jerez al terminar la comida, se hallaba más relajada y chispeante, llena de nostalgia por “su época”, cuando “lo que hacía la gente era conversar, no sentarse frente a la tele”.

Ante esa cita, como en tertulia improvisada, intentaron armar “uno de los cuentos de Nana” y se atropellaban entre todos para agregar detalles o comentar un pasaje. Una pareja, que estaba sentada ante otra mesa, se unió a la reunión a media plática porque el relato les hizo reconocer a sus primos, que no habían visto en años.

Visitar a Nana era tradición familiar, especialmente a fin de año. Cualquier época era, junto a ella, una larga sucesión de historias, contadas con estilo propio a un auditorio numeroso y devoto.

El jerez no podía faltar. Al retirar el pavo y los romeritos aparecía la imprescindible botella de Fino. Luego, los papás encendían un puro; las mamás servían café y alguna voz encendía el ruego: “Un cuento, Nana...”. Era el momento de los niños, aunque al escuchar “Había una vez”, los mayores también guardaban silencio. “Lástima que no hayas grabado la reunión de Navidad”, dijo alguien. “Esa vez había tres generaciones escuchándola hablar de Scrooge. Nana era mágica”.

No escuché mucho más porque se me hacía tarde para terminar la limpieza. Abandoné a disgusto mi rincón y me abrí paso entre los clientes que llegaban. Después tomé la escoba para hacer mi ronda en silencio. No hace falta hablar, porque a esta hora allá afuera sólo quedan los muertos...

"Lo que se cuenta". Relato de Ivanius. Texto: © Chanchopensante.com. Imagen: "La favorita de la abuela" (fragmento), de Georgios Iakovidis, en Wikimedia Commons.

24 comentarios:

el7palabras dijo...

Yo conocí a una viejita así. Que sin el jerez, ni el setting tan de película, sí reunía nietos, familiares, propios y extraños a escuchar sus anécdotas hiperenlazadas.
Iba de una a otra, detallando nombres, fechas, lugares; tal y como si las cosas hubieran sucedido hacía pocas semanas.
De su pueblo, de cómo llegó acá; "de espantos", de crímenes, de robos, de enredos. Como dijera una compañera alada; de todo un poco.
Ella ya no está acá, pero estoy seguro que a la vuelta me la encuentro. Eso le dije cuando le di el último adiós, hace ya como cuatro años.

Amigo porcino, me deleita usted con sus cuentos cortos.
Bai.

Paloma Zubieta López dijo...

Don Ivanius: me gusta la intimidad de su narración de la charla sobre la viejita de la 4. Como ella, creo en que la televisión le ha robado buen espacio a la comunicación familiar y que a ratos, se echan de menos esas tardeadas/veladas o lo que fuesen, de las que segurito aprendías algo. Me ha dado nostalgia, ya ve, porque casi ya se me fueron los míos que contaban anécdotas pero la conciencia que resulta de los años me permite disfrutar con creces de lo que haya por contar a los que rondan por acá. Chanchibesos suya de usté y del siete también, aunque todavía no me saque a bailar.

la MaLquEridA dijo...

¿Sabes que a la viejita que conozco es la mamá de Barry?. Ella era Chole la del 4, vivía en el No.4 de la vecindad de Tepito.
Cuenta muchos relatos, tiene muchos recuerdos, recuerdos grabados con tinta indeleble en la memoria.
Si le preguntas algo, empieza a contar tal y como sucedió, aderezándolo con anécdotas picantes y una que otra grosería que hace soltar la risa de inmediato, le gusta platicar sus vivencias,sus frustraciones, sus tristezas y sin embargo, solo una cosa le pone triste... que los niños de hoy, ya no les interesa oir a la abuela, ellos solo quieren jugar, no les interesa aprender, oir, vivir con lindas historias.
Los tiempos han cambiado y con ellos nuestros niños, que ahora solo ven, pero no captan nada.

Un saludo IvaniUS, es un placer leerte.

EMN dijo...

Y tantas cosas que hay por escuchar y aprender...

Nunca sabes quién algún dia te cuente algo que pueda cambiar tu vida..

Muy buen relato

saludos.

Sonia. dijo...

Otro ratitoooo.... se hubiera quedado otro ratito escuchando estaba re buena la platica caray!, mmm, pero bueno a lo mejor a esa hora lo que escucharia ya no serian voces =0S

Un beso

Pelusa dijo...

¿Y ya? ¿En la proxima entrega viene uno de los cuentos de Nana?
Ah, Ivanius! Que delicioso ambiente nos regalas para luego dejarnos con nuestra propia taza de te caliente en la mano y sin cuento de Nana! Imperdonable!
... pero disfrutable al maximo mientras duro.
Besos! (y gracias)

Un Hombre mirando al SudOeste dijo...

Aveces es divertido como una historia ajena se va transformando en una historia propia... Como q aveces, durante las noches, los recuerdos se arremolinan en la cabeza y al día siguiente tenemos incorporadas muchas mas vivencias de las q teníamos cuando nos acostamos...

Mi abuela no es muy de Recuerdos... es mas bien de reclamos y regaños... de conducir a su rebaño de nietos por el buen camino hasta el pasto verde de la invernada...

Bueno... salimos algunos terneros medio picarones corriendo y saltando por el descampado, pero ella siempre nos ha abierto su manta para refugiarnos... es q la sabiduría de la edad se compone ademas de vivencias de pillerias y recuerdos incorporados selectivamente... lo saben muy bien los Abuelos de "Hey Arnold y los Simpson"

marichuy dijo...

Ivanius

Y yo pienso en la contraparte. A mí, hasta la alta dosis de cafeína me suelta la lengüita. Después de tres expressos hechos como Dios manda, me da por hablar y hablar, sin pensar en quienes pueden estar escuchándome (y que luego vengan al blog de EyL y me balconeen, jeje).

Saludos

Hermes dijo...

clap clap clap!

Jolie dijo...

Los inventos hechos en el momento del desastre en el "avance" de la humanidad dieron pie a que de a poco nos alejaramos de las personas sobre todo de las de más experiencia y nos acoplaramos mejor en un sentido cómodo a ver historias por tv, mas que oirlas de propia boca.
después las presencias se sistituyeron por el teléfono, la radio, los discman, los teléfonos celulares, el internet, el ipod, el mp3, las memorias usb y los bluetooths...

quienes somos conscientes:P tomamos café y ese es un buen pretexto para las conversaciones aunque no lo acostumbremos. Apuesto que si a alguien se le hubiera ocurrido "grabar" con esos inventos que nos hacen autómatas las historias de Nana, seguramente habrían encontrado una buena utilidad para esos "avances"

a veces es preciso eliminar en lo posible lo fantasmal entre las personas

:(

jess dijo...

De repente me gustaría que fuera Noche Buena, y sentir el dulce frío a mi alrededor, y tomar una taza de ponche en lugar de jerez..... y volver a estar todos alrededor de mi abuelo... cuando todos éramos niños y todos creíamos ciegamente en que realmente esa noche había paz en el mundo.

Saludos!

jota pe dijo...

-- que bueno hubiera sido oir a Nana

Mara Jiménez dijo...

¿De que nostalgias estaba hecho el oyente? ¿Será que él también tuvo a su nana o conoció a la del cuento? La muerte le robó algo tan singular, un ser tan trascendente en su vida, que no quiso seguir escuchando la historia de nana, por puritito dolor... y nos dejó con las ganas, y la imagen de la esclavizante escoba, jejeje. Besos.

Ana dijo...

allá afuera solo quedan los muertos... los que estamos inmersos en esta locura del avance tecnologico...
siempre he creido que las Nanas son mágicas como lo mencionas... y lo veo en mi mamá que comienza a platicarle a sus nietos tantas historias y ahi tambien los mayores guardamos silencio... recordando y otras veces almacenando esas historias...
muy bello cuento!
abrazos
=D

GA dijo...

Un toque Donosesco en este relato. Muy bien.

Doctor Gurma dijo...

Me diste donde me duele: Los relatos de las abuelas. Las abuelas en si. Las mías sonun caso exclusivo. Pero he conocido tantas más que con su dosis de lo que cada una necesite... pueden transportarnos a donde quieran.

Guto Respi dijo...

lindo espaço! gostei muito do blog!
Ótimo!! Abraço

Canalla dijo...

Los viejos, sus historias, su enseñanza. Coincido con Ana. Parece que la modernidad consiste en un futuro sin vestigios, historias o experiencias. Niños: cuiden de sus viejos. Viejos: cuiden de sus niños. Nostálgicos abrazos.

Ivanius dijo...

Don 7p: Estos personajes permanecen y alimentan a quienes crean a su vez otros encuentros y otros anecdotarios. Salud, por todas ellas, mágicas e intemporales por derecho propio.

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Paloma: También hay cafeteadas, no se olvide, que allí igual se aprende y se disfruta. Chanchibesos nostálgicos sin pie derecho.

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Malquerida: Ya dije, esas pláticas se pescan sólo por tener las orejas puestas... y el cuaderno a la mano. Seguro que Mr. Barry lo agradecerá también. Gracias por estar.

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EMN: Así es, por eso más vale estar atentos. Gracias y saludos.

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Sonia: Se antoja, ¿verdad? Pero igual se junta el quehacer... que a veces alcanza para contar historias (o tomar fotos). Beso.

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Pelusa: Qué buena idea... ¿será posible? Tal vez el barrendero sepa cómo encontrarlos. Besos de manzanilla.

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SOM: Eso, los sueños y los recuerdos a veces son el mejor ingrediente para asentar las vivencias. Y los abuelos resultan ser buen refugio para los terneros descarriados. Dicen.

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Marichuy: Yo no diré nada, tal vez. ¿Un cafecito? Trabaja express doble, trabaja. Saludos.

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Hermes: Gracias, muy amable.

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Jo: He ahí el justo medio para que lo que vale la pena deje rastro, y lo que no, al éter. Beso ectoplásmico pa usté. ;)

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Jess: Bien fácil, mira. Cierra los ojos y concéntrate. Ya está. Esa "ceguera" es la imaginación, y es la que más importa, porque allí empieza toda la magia. Saludos.

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jota pe: Lo bueno es que ya tenemos orejas, y a veces sólo hace falta usarlas, como han dicho. Gracias por pasar.

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Mara: Habría que preguntarle, pero se fue a barrer. Besos.

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Ana: Lo primero que dices casi es un final escalofriante como alternativa. Es mejor saber, en cambio, que en todas partes hay quienes almacenan; gracias por eso, y abrazos de vuelta. :)

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Ga: Y como siempre, harto donaire en la comentarista. Gracias.

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Doctor Gurma: Así es, las adicciones a dosis de ese tipo valen lo que duelen, digo, cuestan. Y para viajar son mejor que un pasaporte. Saludos.

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Guto Respi: Obrigado.

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Canalla: Anotada la advertencia. Un abrazo, con y sin nostalgia.

Tessy C. dijo...

A lo mejor todavía quedan varias abuelitas de la 4, pero estamos tan ocupados "haciendo" que no tenemos tiempo para "escuchar". A lo mejor alguno (algunos) de nosotros seremos esa abuelita que el futuro necesita para conservar el calorcito... A lo mejor...

Gracias por esta bella historia, se me hizo deliciosa en esta tarde lluviosa y fría. Saludos =)

MauVenom dijo...

Iván

perdón por haber llegado tan tarde pero me gusta tomarme tiempo para leer bien a ciertos bloggers

me gustó tu historia, se me hizo distinta a todo sin que todavía me quede claro por que

a diferencia de los demás a mí el que me dio ternura y acaparó toda mí atención fue el personaje que narra... el que toma la escoba para hacer su ronda de silencio

y el final, eso me gustó especialmente.

Abrazo.

Ivanius dijo...

Tessy: A lo mejor creo entender de qué hablas. Gracias.

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MV: Al narrar, importan tanto la palabra como los silencios. Los finales son pausas más o menos largas para acomodar nuevas palabras. Eso o, con la edad, algunas cosas toman más tiempo.

Yo no sé; habrá que preguntarle al barrendero. Abrazo.

Wittgenstein, el Positivista Lógico dijo...

Bastante buen relato. Conciso, bien redactado e interesante. Sobre todo, a diferencia de otros textos en este sitio, parece haber sido pulido cuidadosamente y carece de la afectada sentimentalidad de algunos de los relatos previos, siendo más bien un homenaje sencillo y natural. En fin, pasé un grato minuto leyendolo. 9 de 10 en la escala Wittgenstein.

Otro lector más que no tiene blog dijo...

Conozco escritores que se permiten mostrar fragmentos de sus obras. Aunque ellos ya tienen reconocimiento y se pueden dar ese lujo.
¿Me podría decir dónde publicó el texto completo? De esa forma podré comentar.