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14 septiembre 2009

Sentencia

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Por Mara Jiménez

Mientras camina con la mirada clavada en el piso, sabe que no va a olvidar nunca aquellos instantes, que serán una constante que lo perseguirá para siempre, a veces como un recuerdo recurrente para apuntalar la autocompasión, a veces para reír sus fechorías, y otras para preguntarse su extraño proceder y confesarse a solas que nunca tuvo respuesta para justificar su conducta. Lleva los puños apretados de rabia, al punto de haber dejado 5 surcos en cada palma de la mano, como muestra de su furia; el estomago da brincos constantemente, y pegado en la nariz, lleva el perfume que le evoca tantos sentimientos encontrados; por un lado, esa figura etérea de cabellos dorados y sonrisa perfecta, esa misma figura que le despierta a un tiempo el encanto y la desesperación de ver tanta belleza encerrada en un solo rostro, tanta gracia en una voz y un cuerpo, y tanto tino para saber lastimarlo. En su cabeza resuenan las palabras que no entiende y por algún sabio motivo de su naturaleza sabe que no le conviene entender: marginal, problemático, indisciplinado, irremediable. Tiene tanto tiempo de escuchar esos jirones de conversación cuando se refieren a él, que ha aprendido a hacer un bulto diminuto con ellas, y constantemente juega a arrojarlas lejos de sí. Es como una pequeña pelota de mocos que desea lanzar lejos con un desinteresado movimiento de los dedos, pero que siempre permanece pegada a su índice.

Camina lento y con la cabeza derrotada a una velocidad que se rebela ante el paso rápido que su guía trata de imponerle, ejerce la pausa en el andar como un último acto de desafío ante el anunciado final que sabe se hallaba al final de su marcha. Cientos de ojos lo observan, los intuye sin necesidad de levantar la cabeza. Piensa, por primera vez, que eso es la vergüenza, así que decide repasar la falta detalle a detalle para encontrar una justificación a sus fallidos actos de aquella mañana:

Ella, perfecta, que no lo miraba, arriba envuelta en una atmósfera propia de brillo intenso a pesar de el cielo gris que insistentemente los acompañaba desde hacía varios días; de pronto, al mirarla con el rabillo del ojo, descubre una mirada furtiva que iba indudablemente dirigida hacia él… la emoción, la duda, y una incontrolable inquietud que lo hacen abandonar su puesto, desafiando el orden establecido poniéndose de pie y acercándose peligrosamente a ella, invadiendo su espacio vital; ella con la mirada esquiva, tratando de ignorarlo y él de pie, declarándose débil ante sus encantos; ella, cruel, vuelve a dirigir la mirada hacia donde él estaba sentado, pero con una corrección imperceptible de la dirección de sus ojos, sólo para dejar claro que aquel mínimo pestañeo coqueto, iba dirigido a otro, al que se encontraba sentado más allá; la furia que lo invade desde la barriga, tomando los dos polos de su cuerpo y un hormigueo que se adueña de sus manos y de su respiración que ahora es agitada; la estocada final, una frase de ella, displicente y sin mirarlo siquiera: “Quítate… hueles feo”. La mano cobra una autonomía peligrosa y se eleva en el aire, ella no la ve, porque hace de cuenta que él fuera transparente; un momento de duda, un instante tratando de ganar el control de la palma abierta, y sus ojos descubren que ahora no sólo mira al otro, sino que sonríe sutil, delante de sus narices. La palma de la mano que se deja caer, vencida por la rabia y el miedo al rechazo, desordenando los cabellos dorados y abundantes, y levantando al mismo tiempo una nube invisible de ese perfume embriagador que lo atormentaba hasta en sueños. Una vez realizada la fechoría de la mano con voluntad propia, se suceden una serie de cuadros en cámara lenta; ella tratando de guardar el equilibrio, pero llevándose ambas manos a la cabeza para mitigar el dolor; una silla de lado que cae irremediablemente al piso, y sus pertenencias rodando por todos lados, contribuyendo al caos sonoro de gritos y reclamos. Una mano firme que los sostiene de la muñeca, y lo aleja de ella; la certeza creciente en el pecho de que aquel golpe fue atestado por puro amor, por amor puro… la única razón que tuvo para hacer lo que hizo, es la misma que no puede confesar a nadie… la justificación está perdida.

Los pasos de su guía se detienen frente a una puerta que parece inmensa. El chillido de las bisagras, le abre la visión de su madre envuelta en lágrimas, y su padre con la quijada trabada. El final se acerca, y como lo conoce, decide cerrar los oídos mientras acerca su mano criminal para oler el perfume de que quedó impregnado. El mundo se detiene para dejarlo despedirse a través de ese aroma, para siempre. Fin de la historia de un amor imposible e inconfesable. Las lágrimas son un lujo que no se puede dar en ese momento.

Es la voz recia y tajante de su padre la que lo saca de la ensoñación, cuando le pide la atención requerida para el momento. Todo acabó. La directora de la escuela le extiende un papel y le dice casi con compasión: “Te estoy pidiendo que firmes tu expulsión, no puedes seguir con nosotros. Tu padre ha arreglado que te permitan terminar primero de primaria en una escuela militarizada”.

Con 7 años a cuestas, firma la sentencia para olvidarla por siempre; a ella, su primer amor.






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Imagen que acompaña, tomada de: www.ionlitio.com/images/2008/06/mazo_juez.jpg

40 comentarios:

Jolie dijo...

hay peores cadenas que se vuelven perpetuas. El olvido pesa tanto que a veces es casi tortuoso es como andar con una soga al cuello aun cuando ande uno "libre"

(tenía que evenir a esta hora porque mi dia será tortuoso! jeje) excelente como siempre

jess dijo...

Huy me acordé de cuando yo iba en primero de primaria y dos niños decían ser mis novios, y siempre querían darme besos en la mejilla.... le conté a mi padre tal suceso, y él, con la mano en la cintura, me sacó de esa escuela y me enclaustró en una institución de puras niñas dirigida por monjas, hasta terminar secundaria. :S

Sí, los padres suelen ser más estrictos que cualquier coronel, en tratándose de sus descendientes.

Bueno... unos cuantos nomás y a mí me tocó la gran fortuna jaja.

.... y sí, me separaron de mi primer gran amor snif.

Lindo inicio de semana Mara!

Otro lector más que no tiene blog dijo...

Escribidora. ¿Tiene idea de lo que es un relato, cuento, retrato, monólogo y ensayo?
Las voces internas como tratados de autoayuda son trillados. No termino de comprender cuál es su finalidad al mostrarnos este tipo de juegos imaginarios.
Llevarnos por un camino y dar un giro final es magistral cuando el escritor no intenta mentirle al lector. Es magistral cuando, en el transcurso de la narración utiliza el lenguaje de forma inteligente.
Siento, incluso presiento cortos de novelas ¿de revistas?, no lo sé.
Fragmentos de instantes que se inclinan a momentos e ideas de personajes de algunas novelas que es probable le dan a usted ideas.
Pero no existe más, sólo un intento o un asomo de presentarnos momentos de frustración, ¿para enseñarnos qué? ¿educar hijos?, ¿saber elegir pareja?, ¿redimir culpas?
Insisto, palabrería y palabrería sin sentido y definición.

Doctor Gurma dijo...

Una vez un hombre de letras tuvo a bien explicarme (junto con otros pretensos e incipientes escritores) un elemento que él definió como "anticlímax", qué texto tan descriptivo y tan ejemplificador para mi de anticlímax. Supongo que se pueda integrar a un relato extenso o servir de marco de referencia para nuevos textos. No obstante al otro lector más que no tiene blog, le parezca palabrería, yo veo una intención de comunicar una circunstancia, es pues, la postal de un momento del personaje. Y por sí sola genera un efecto, no obstante no entre en categoría alguna, como aquél comentarista sugiere.
A mi me gustó este ejercicio :)

Pelusa dijo...

Ja! Yo estuve alli! Es que en mi escuela primaria hubo un caso parecido, solo que a la inversa, era la muchachita la que se le avento furiosa a su pretendido porque este ni la miraba...
Gracias Marita, me hiciste sentirme nuevamente dentro del uniforme rojo y blanco, apretada entre otros atonitos espectadores en el receso entre clases...
Besos!

la MaLquEridA dijo...

¡Ay,Marita por dios!, cada que te leo, sé que vas a salir con un final casi como los míos, solo que en los mios sueltan la carcajada casi todos, y en los tuyos... también ajajaja.
Bueno, qué a mi si me gusta, aunque me digan que soy bien ... em.... ya me voy mejor.

Aquí estoy marita, aquí estoy, que no me olvido.

Ivanius dijo...

Creo que la "vorágine mental" del personaje es lo mejor de este relato, aunque tal vez me habría gustado más que fuera mujer. Por lo regular, a los niños no se les aparta de las niñas (de cualquier edad, a menos que implique delito), pero sí al contrario, gracias a Doña Inés.

Equiparar la actitud del personaje hacia lo que dicen de él con "una bola de mocos" es una buena imagen, porque ayuda a conducir hacia el final y porque sin ese elemento, no es posible intuir la edad del protagonista... y con un retoque al vocabulario mental, eso bastaría para darle mayor efecto al final. Me gustó. Beso.

Paloma Zubieta López dijo...

Querida comadre: antes de que se me olvide, como diría mi madre a los tontos, necios y porfiados la mejor bofetada es dejarles. Confieso que esta vez me pescaste pues mientras yo veía a un condenado a muerte por asesinato, tu me expulsabas al niño del cole. El amor enloquecido ha atrapado nuestras plumas, ¡es otro placer compartido! También me gusta la sensación de cámara lenta y la lejanía con que ella es descrita, con ese rencor ilimitado. Un fuerte abrazo y muchos besos de acá.

marichuy dijo...

Mara

Jajá, pobre escolapio.

La verdad es que no puedo evitar ponerme del lado del jovencísimo sentenciado; si por lo menos le hubiese arrancada un buen manojo de cabellos a la dueña de sus suspiros, algo se llevaría con él... para seguirla añorando.

Lo dicho, los caminos de la pasión son inescrutables.

Un beso

Sonia. dijo...

"las lagrimas son un lujo..." es que no me voy a cansar de decirlo, eres una finura en la pluma.

y... la olvido?

Wittgenstein, el Positivista Lógico dijo...

Muy bien. Sinceramente creo que las letras son lo que salvará a la humanidad.
Mantengan el ánimo positivo por aquí.

Otro lector más que no tiene blog dijo...

El maestro que explicó el "anticlímax" estoy seguro habló de un texto literario completo no de cortos literarios.
Las reflexiones de personajes son ejercicios del escribano, así que se queden (como ejercicios) en sus cuadernos o en su ordenador.
Presentarlos como relatos o cuentos no tiene sentido.
Adolecen de intención.
El escritor previo (Ivanius) mostró el inicio de una narración, le solicité que me indicara dónde publicó el texto completo para leerlo y poder dar una opinión.
A la escribana de este texto le preguntaría de que novela sacó este fragmento, este supuesto anticlímax, porque para definirlo de esta manera tendría que leer las demás estructuras.

Mara Jiménez dijo...

Jolie: Tienes toda la razón, el olvido ha de ser mucho peor sentencia. Pero con esa edad, el amor es un escollo insalvable primero, y un grato recuerdo después. Gracias por venir tan tempranito. Un beso.

Mara Jiménez dijo...

Jess: Al menos tu condición de género te salvó de la militarizada... aunque pensandolo bien, entre las monjas y la militarizada... puf! difícil elección! jejejeje. Lo bueno es que lo recuerdas a tu primer amor, eso es tuyo, a pesar de las monjas. Perdón, es que soy medio hereje. Un beso.

Mara Jiménez dijo...

Dr. Gurma: GOL! Exacto, es una foto, un momento. Un instante que intrasciende a los demás, pero puede determinar la vida de este chamaco irreverente. Por mi formación, tenía otra idea del anticlimax, ya me informé y si... es verdad. Gracias.

Mara Jiménez dijo...

Pelusita: Te iamginé perfecto de pionerita, y claro... a las niñas también les pasa, sólo que no siempre se animan a expresarse de esa o de cualquier manera, ya que están socialmente condicionadas a contenerse... qué mal! ¿No? Un beso con pañoleta roja.

Mara Jiménez dijo...

Malque! Qué bueno que te gustó... sigamos trabajando en nuestros finales hilarantes, jajajajajajajaja!!! Besos.

Mara Jiménez dijo...

Ivanius: Ya la decía yo a pelusa, las niñas no son tan libres de expresarse... y bueno, leyendo bien esto, tampoco los niños. La bola de mocos es el "inference", exacto. Voy a trabajar en eso del lenguaje tal y como me sugieres, aunque si pensé en darle un tratamiento más infantil, pero como la historia la "vió" un adulto... en fin, es una buena opción para trabajarla. Gracias por tu fineza gran amigo. Un beso.

Mara Jiménez dijo...

Palomita... Tu madre era una sabia.
Fijese comadre, que como yo lo veo, lo condenaron igual que si hubiera matado a esa preciosa chamaca de rubios cabellos cenizos, y al final, e sun niño igual que la agredida... pero bueno, esto es sólo ficción... ¿o no? Ya no me acuerdo. Un besote y FELIZ CUMPLEBLOGGERAÑOS!!!!!

Mara Jiménez dijo...

Marichuy!!! Le quedará su perfume!!! Por siempre, pegado en la nariz del recuerdo olfativo... tu y yo sabemos de lo que hablamos, ¿no? Un beso y gracias por tu apoyo al rebelde.

Mara Jiménez dijo...

Sonita: Gracias, de verdad, por ese halagote!!! Pero si, las lágrimas a veces pueden salir muy caras. Lo malo es que esas lágrimas que no se derraman se han de transformar en algo dentro de uno... ¿hiel? Ojala no.
Nunca, nunca la olvidará.
Un beso Sonita y otravez ... GRACIAS POR MI SCARBBLE!!!! JEJEJEJE.

Mara Jiménez dijo...

Sr. Positivista Wittgenstein: Gracias. Ojalá tenga usted razón.

LUMPENPO dijo...

Semana pasada complicada, desconectado y lamentablemente no he podido llegar a tiempo. Pero aquí estoy, leyendo una postal de amor infantil y pegalón con tragedia fatal y perdurable. Perfume que se lleva en la piel de los días, ¿Quién no tendrá un amor fallido en los años escolares? el mío tenia unas piernas lindas y su piel color canela y pelo negro. Un gordo grande, 5 segundos antes del vals, se la llevó y bailé con la más fea. No pude cerrar el puño y descargarlo ya sonaba la "Marcha triunfal de Aída".

Este texto me recordó mi propia tragedia...

Saludos inundados y patrióticamente chovinistas.

(El que no tiene blog, es rudo pero tiene sentido, hay que hacerle caso)

MauVenom dijo...

No quiero que pienses que le ando pegando a la gente que me gusta (aunque ha habido quien se lo merece), ja, pero puedo entender a tu personaje

y me sentí mal por su casi tierna incapacidad para manejar su frustración y peor aún por su inmediato futuro

siempre tan intensa en las emociones de tus textos, me gustó mucho que esta vez escogieras niños para explorar los caminos de tus historias

especialmente porque tienes la credibilidad que te da la experiencia en este momento de tu vida, no sólo la observación como sería el caso de muchos de nosotros.

Besotes.

jota pe dijo...

-- Marita! Bella estampa de inocencia y dolor, que las tragedias no tienen edad y su dimension siempre nos alcanza para toda la vida; que lastima que nunca tuve esos amores infantiles pero ahora entiendo que el desamor no tiene edad, besos!

Wittgenstein, el Verdadero Positivista Lógico dijo...

Bien dicen que la imitación es la forma más sincera del halago. Sin embargo, erraron en el tono, mis queridos literaturos. Pero lo tomo como un cumplido.

Sobre el cuento, divertido, ligero, sin pretensiones. Buen trabajo.

Sobre lo demás, pues...pronto verán ;)

Doctor Gurma dijo...

Marita: No pensé que mi observación tuviera consecuencias tan futboleras, que lindo este ánimo de recrear el anticlímax en función de una instantánea. Lamento que el que no tiene blog parezca juez, pero su consideración forma parte de la búsqueda de lecturas sofisticadas y exquisitas, parece. Un punto medio me parece, entre eso y las vacuidades es la constante de todos los que escriben, con momentos en donde otros comentarios han generado controverisa (incluyendo los míos) por apreciación, le hemos sentido ausente. De seguir así pensaré que sea "algún contreras que no tiene blog" jajá, por lo demás es buena la observación de complementar este texto con una idea y seguirla. La lectura es ágil, y mi aludido, incluso se quedó con esta comezón del anticlímax, perguntando el objeto de esta maravillosa foto.
Saludines a todos los escribidores y literaturos!

Mara Jiménez dijo...

Lumpen po: Lo más curioso es, a la distancia, acordarse de cómo dolían aquellas tragedias. Ahora, he de decir que de alguna manera si marcan y condicionan, sobre todo para entender que "el otro" o "la otra" es siempre el malo. Leí tu post de 16 de sept... te envidio. Un saludo.

Mara Jiménez dijo...

Mau: Así de intenso se vive en esos momentos... según recuerdo de un pasado muuuuuuy lejano (jaja), y según dejó constancia esta historia que me cruzo no sé dónde. Los niños son una fuente inagotable, créemelo. Siéntate en un parque con las orejas bien puestas, y verás... pensándolo bien, mejor no, jejejejeje. Te mando un beso sin lluvia my commander in chief. Gracias por todo.

Mara Jiménez dijo...

Jota pecito!!! Quizás ni el desamor... ni el amor tampoco, me has dado una idea de contraparte... será posible??? No, eso ya lo hizo GGM en "El Amor en los Tiempos..." Gracias por estar aquí. Un besote.

Mara Jiménez dijo...

Errr... ya no entiendo nada... si alguien fuera tan amable de explicarme lo agradecería profundamente... OK...

SR. Wittgenstein, el Verdadero Positivista Lógico:
Gracias por su comentario

¿?

Mara Jiménez dijo...

Dr. Gurma: Lo del anticlímax lo descubrí después de escribirlo y de leer tu comentario. De hecho, averigué a lo que te referías para no hablar de lo que no sé, ya que mi primera apreciación era diametralmente apuesta al concepto que tu planteabas. Sería pretenciosos decir que fue creado con esa intención, pero agradezco la oportunidad de investigación.
Gracias por los saludos a todo el equipo! Igualmente.

Canalla dijo...

En la infancia las emociones afloran en toda su crudeza, sin reflexión ni moderación algunos. Vivir ese mundo es difícil, describirlo todavía más, y que lo entiendan los adultos... a algunos les resulta imposible.
Te mando un fuerte abrazo.

Otro lector más que no tiene blog dijo...

Este blog debvería llamarse Escribanos y Literaturos.
Lo único que encuentro son copias de textos, como este, y seguidores sin ninguna calidad en el discurso.
Como decía anteriormente, esto es para mí un ejercicio. Algo que me sirve para perfeccionar mis habilidades de corrección de estilo.

Mara Jiménez dijo...

Canallita: Eres un sol. Gracias por dejar ver tu "alma de niño"... gracias =) Un besote.

Otro lector más que no tiene blog dijo...

Por supuesto que busco lecturas exquisitas. Sofisticadas no. Ya se lo dije al escritor Canalla en uno de sus textos.

Le puedo decir Dr. Gurma que leyendo sus comentarios previos en otras narraciones, usted también ataca a las letras pretenciosas.
Ausente de donde usted parecería es conocedor, en efecto lo estuve. Pero ahora estoy aquí.

Repito lo siguiente: Cuando yo no encuentre ninguna virtud en el ESCRITO y en el(la) ESCRIBANO(A), el silencio será mejor que el ataque.
No soy Juez como usted tampoco creo lo es.

Dr. Gurma, dice que esto es una foto. Yo insisto que es un diálogo interno escrito en tercera persona, un trozo de un personaje de alguna novela. Una foto no analiza, sólo muestra. En efecto, palabrería ágil de leer (en este caso), sólo eso.

Escritora Mara, condicionar al lector dice usted. El que condiciona al lector es el (la) escritor (a), no un lector que comenta su opinión.

No soy editor, ni mucho menos corrector de estilo. Soy escritor como todos ustedes. Aprendo de aciertos y también aprendo de los errores ajenos.

jota pe dijo...

-- otro lector, yo creo que mas bien eres un pedazo de mierda!

el7palabras dijo...

Mara
a mí eso de las memorias siempre me ha tocado profunndo. Sobre todo las de la primaria y kinder -o ¿será kinder y primaria?-

Me enamoré duríssssimo de mi Maestra Lilí en el kínder. Y qué decir de la maestra Veli de primero de primaria.
Mientras leía me acordaba de lo que se siente ser un chamaco en un mundo de adultos; y para colmo, enamorado de una de ellos.

Venga, festejo la explosión creativa en tono "del fonógrafo... escritos ligados a sus recuerrrrrdosssss".
Abrazo Mara.

Mara Jiménez dijo...

Jota Pecito! No hagas entripados... no vale la pena!

my 7W! Yo me meatrimonié en una kermesse con el chico guapo... pero no recuerdo las cosquillas en la panza. Que bueno que sus maetsras no resultaron pedófilas!!! Jajajajaja! Y que bonito que recuerdes esas incursiones. Un besote!

El gran Gatsby dijo...

Ese lector que no tiene blog seguro no lo enamoro ninguna maestra... a lo mejor no tiene blog ni face book ni hi5 ni cartilla

seguro que ha de estar espantoso y quizá lo unico talentoso que le enseñaron en la escuela es eso de venir a echar verborrea con actitud pretenciosa

ya veo porque los leen les tienen que aprender

saludos !