27 febrero 2012
Para que no me ataquen
23 febrero 2012
Palabras de mis venas
20 febrero 2012
06 febrero 2012
Tamaño real
por Ivanius
Algunos nunca lo han visto, pero él es el dueño auténtico de todos los colores. Pescarlo en su transformación es cuestión de ánimo y paciencia.
Su mayor satisfacción es terminar la tarea cotidiana, cuando se pone un gabán negro antes de retirarse a las profundidades. La elegante boina, junto a las idénticas (y también elegantes) boinas de sus vecinos, es toque de uniformidad y pausa.
Yo lo descubrí como ocurren muchos hallazgos: en un momento de necesidad. No soy capaz de concentrarme más que en una cosa a la vez para hacerla bien, y aunque el diseño no es "lo mío", el trabajo ocasionalmente requiere inventiva para sobrellevar otro tipo de dificultades.
Rodeado de expertos en herramientas casi churriguerescas y vocabulario salpicado de neologismos como "salvar", "peistear" y "renderear", parecía ridículo pedir ayuda para suavizar los bordes de un recorte, o cambiar el color de fondo de una ilustración. Ante la tarea asignada los programas disponibles —mágicos en manos de los que saben— equivalían a usar lanzallamas para matar un mosquito.
Disimulando mi inquietud, encontré respuesta en la función de aumento del péint, y gracias a eso topé con la formación de pixeles. Allí estaban todos; los imaginé (o descubrí) alegres ante la ocurrencia de asomarme cual entomólogo del RGB. Después se dejaron hacer y deshacer, mientras poco a poco, en el escritorio, los bordes se volvían más finos y los matices más sutiles.
Por fin, el icono de 16X16 recibió su nuevo atuendo en tonos de gris impecables, y yo pude continuar escribiendo.
"Tamaño real", relato de Ivanius. Texto: © Chanchopensante.com Imagen "mouse-cursor-hand-pointer.svg" por Lordalpha1 en Wikimedia Commons.
02 febrero 2012
30 enero 2012
Nunca sé qué hacer
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Por Canalla
Nunca sé qué hacer con los hombres que se quedan, dijo Cinthia como hablando al farol que con trabajos iluminaba aquélla habitación desde la calle y no con Miguel, el cuerpo de éste en total reposo.
La última vez que él había movido la cabeza, también la dirigió hacia la luminaria quizá en busca de respuestas a las interrogantes que su relación con Cinthia solía multiplicar. Los vellos todavía erizados en esos momentos por la sobrexcitación que le producía la sola proximidad con su tibio sexo húmedo.
Y a los que se quedan los castigo por los que se fueron, y por quedarse; con tantas veces como te lo dije deberías haberlo entendido, Miguel. Estabas obligado a comprenderlo. Y así tenías también derecho a abandonarme en el momento que tú quisieras y sin darme explicaciones.
Esa tarde en particular habían tenido el mejor sexo en meses, y ella logrado un par de orgasmos, pese a que Miguel sustituía cada vez con mayor frecuencia su habitual trato rudo por una suerte de ternura torpemente pueblerina, nunca salida antes de aquél par de manos toscas y callosas.
Sólo se trataba de que siguiéramos cogiendo; de eso, y que cada vez que te tuviera entre las piernas dieras rienda suelta al enojo por no poseerme del todo, de dejar la huella visible de tu frustración alrededor de mis pezones, las nalgas y la espalda, de morderme los labios hasta hacerlos sangrar y de gritarme “puta”, si eso querías.
Los dos aún con la mirada fija hacia el farol, como si ello los salvase de una situación incómoda e insostenible, Cinthia recordó de pronto a su esposo que la esperaba en casa y calculó la hora, sin fuerzas para voltear al reloj o levantarse de la cama e intentar una ducha. Unas últimas gotas de sudor cuajando lentas a la altura de su ombligo y la rara sensación de hambre y ganas de vomitar a un mismo tiempo.
Ese era el papel que te garantizaba mi fidelidad absoluta. Y muchos años después de que te fueras, hicieras lo que hicieses, yo te iba a recordar, y a llorar de tanto sentirme inútil e incompleta por incapaz de retenerte; no como ahora que muy pronto pueda me olvide de ti, Miguel, por sumarte a la lista de amantes que no supieron callarse un “te amo”.
Aún con incipientes náuseas, Cinthia se incorporó resuelta a no bañarse y vestirse lo más pronto que pudiera, segura de que si volteaba de nuevo a la luz ya no podría despegar la mirada y tal vez encontrase una respuesta como la que Miguel parecía haber hallado durante las dos horas que llevaba sin proferir una palabra, se diría también que sin respirar.
Sintió sin embargo la necesidad de admirar otra vez su magnífica corpulencia; de besar su suave boca; de deslizar una mano entre su quebrada cabellera y un dedo por sus lindos labios, de cerrar sus bellos ojos y darle las buenas noches, sintió que se lo debía, aunque con todo cuidado, para no correr el riesgo de despertarlo o mancharse el vestido nuevo de sangre.
-oooOooo-
19 enero 2012
Circo
La carpa que te trajo a este lugar
ayer partió hacia otra ciudad
llevándose tus actos de desaparición
que me enseñaron como encontrarte...
se llevo tu famoso acto del equilibrio
en donde mi existencia pendía de un hilo...
cuando levitabas entre el asombro
era un huir para estar lejos de mi alcance..
tus increíbles trucos de malabarismo
aterraban todos mis sentidos
rozando el cielo y el suelo..
tu sonrisa escondida atrás del escenario
al lado de la jaula de las fieras
donde nunca podía acercarme..
junto al hombre bala conspirabas mi sien ..
era un blanco perfecto entre butacas vacías
como mis manos en tu ausencia..
nunca llego el acto de trapecista
aferrarnos no era una opción..
solo quedo el vago recuerdo
del momento que valía el boleto
tu escapismo de mis brazos...




