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28 mayo 2012

Desde abajo



Por Elena Brito
Pelusa






Mt. Tsukuba, Japón




Del grupo de Facebook, Fotos por temas



16 abril 2012

Agua



Por Elena Brito
'Pelusa'




Jardín del Palacio Imperial en Kioto, Japón





28 noviembre 2011

Cromo

Por Alberto Estrada

 


Del grupo FB, Fotos por Temas. 
Coordinado por Elena Brito, 'Pelusa'

10 noviembre 2011

Cubeta



Por Tere Carr







Del grupo FB, Fotos por Temas.
Coordinado por Elena Brito, 'Pelusa'




31 enero 2011

Buena fortuna.


Los japoneses suelen ir a los santuarios shintoístas para purificarse y, entre otras cosas, consultar con el oráculo (ōmikuji) la suerte que habrá de acompañarlos en lo sucesivo. Se extrae de una caja una varilla al azar que tiene un número inscrito, número que corresponde a un papelito donde está escrito qué tan bueno o malo será el porvenir y algún sabio consejo para mejorarlo o conservarlo. Si la suerte es buena los japoneses se llevan su ōmikuji a casa, pero si no lo es, después de leerlo atentamente, lo dejan atado en el santuario junto a otros que luego los sacerdotes recogen y queman en un rito que intenta eliminar la mala fortuna.
Es eso lo que se ve en la imagen de arriba tomada en Heianjingu, uno de los principales santuarios shintoístas de Kioto: un grupo de japonesas enfundadas en kimonos que con sus colores y estampados recuerdan la próxima llegada de la primavera, y detrás de ellas las ramas de un árbol seco rebosantes de ōmikujis, coloreados especialmente para celebrar la estación, imitando los cerezos en flor.

06 diciembre 2010

Perspectivas barcelonesas


Por Pelusa








Todas las imágenes tomadas por Pelusa en Barcelona, España. 2009-2010
 

01 noviembre 2010

Puente en el tiempo.

Quiero a la tierra amarilla
Que baña el Ebro lodoso:
Quiero el Pilar azuloso
De Lanuza y de Padilla.

José Martí



Puente de Piedra (s. XV) tendido sobre el río Ebro, con la Basílica del Pilar al fondo.
Zaragoza, España. (2010)

Por lo general gusto de compartirles fotos en las que encuentren algún otro sentido además del placer de observar una imagen. Hoy, por el contrario, es casi una postal lo que les traigo como aquellas que, para no olvidar, se llevan los extranjeros de regreso a su hogar. ¿La razón? Esta es la memoria de lo que resultó ser para mí más que una excursión, un reencuentro.

27 septiembre 2010

Las manos...

...donde pueda verlas!



Imagen tomada a la entrada de una tienda en Barcelona, España (2010)

23 agosto 2010

Atardecer en Nara.

Si llega a ver los delicados colores
que el tiempo no ha cambiado...



Imagen tomada en la ciudad de Nara, Japon (2008)
Fragmento de un poema de Murasaki Shikibu en La novela de Genji.

19 julio 2010

De lo transversal trascendente.



Por Pelusa




Alguien me dijo una vez que la arquitectura ejercía una fuerte influencia sobre mí. No le creí. No pude creerle hasta que llegué a esta ciudad; hasta que cada piedra me confirmó que el tiempo es algo real, algo vivo, que no está delante ni detrás, sino agazapado en su transversalidad con su mirada clavada en nuestras nucas.





Imágenes tomadas en Barcelona, España (2009-10)

07 junio 2010

Año uno


Las letras como representantes del orden de universo tienen un cometido, son la continuidad y la forma, provocan encuentro, son creadoras de días. Los pensamientos están hechos de eso. 




Lo que leemos se va o se queda dependiendo de la experiencia personal solamente pero puede regresar con un renovado poder, ocurre igual con imágenes que detienen en un cuadro la prueba de que la perfección existe o que la vida fue distinta. 

Recuerdo. 


He visto llegar a todo tipo de gente a este lugar.
Algunos escépticos vienen buscando algo que obviamente nunca encontrarán porque va en contra de sus creencias.
Otros idealistas llegan para reafirmar su fuerza interna.
Unos pocos realistas únicamente hacen arribo para tomar un descanso de sus ajetreadas vidas materiales y seguir viviendo con lo poco o mucho que tienen. 


* * *

Acostumbrado a todas las variantes más o menos sutiles de su constante y usualmente discreta compañía, con una suerte de resignación al parecer familiarizada con las formas más comunes en que los sentimientos suelen aflorar y terminan por ser contradictorios ante la presencia de lo inevitable, él no hubiera podido, ni dotado con toda la fuerza de una improbable sensibilidad excepcional, percatarse a tiempo todavía de cómo ella se agigantó de golpe, hasta envolverlo por completo en los últimos años de una manera rotunda e irreversible. 


* * *

Flotando y luchando, como un cometa en un cordón
caigo en cuenta que usted cortó a través de mi traba y cambió todo,
desde abajo usted parecía muy pequeño, pero justamente amé eso mismo

Así que me lanzé hacia arriba tan sólo para deletrear su nombre
cuando vienen y me dicen que usted es un cometa terrible
Yo les digo que estoy orgullosa de su vuelo maravilloso. 


* * *

. . . Hace un minuto que las hélices dejaron de girar. Mis ojos ven un panorama casi simétrico hasta el horizonte. Como siempre, me pregunto qué haríamos los vagabundos del desierto sin la compañía de las estrellas, perdidos en medio de esta inmensidad que siempre se repite. 

* * *


* * *

Empezó a vivir en los sótanos de su propia existencia. Sentía que empequeñecía y se volvía transparente; primero de forma imperceptible, luego con una aceleración peligrosa. Ocupaba un mismo espacio siempre. Nunca pensó en el suicidio porque su rebeldía ante esta extraña situación, estaba dada por sus ganas de vivir. Cerró los ojos y decidió esperar un milagro.
Su vida se compuso. Y fue eterna. Sólo bastó con que el autor de su existencia invocara a su musa, y decidiera de una vez la línea argumental de este personaje secundario.


* * *

Dicen que después de la tempestad viene la calma; hoy ocurrió al revés. Pasado el mediodía, la luminosidad matutina sucumbió ante la grisura y humedad acarreadas por las primeras lluvias de primavera, inesperadas visitantes que sirvieron de aderezo a tu recuerdo. Fue entonces -tras la lluvia- que la presencia de tu ausencia cobró sentido casi por completo; pero aún me faltaba algo y decidí ir en su búsqueda. Por eso a vine a este sitio; es aquí, en medio del paisaje volcánico, al cobijo de la vegetación agreste, donde el refugio de nuestra memoria se mantiene intacto. 

* * *


* * *

Después metimos las manos en las aguas turbias de Siam, mi karma reclamó más locura y me volví incondicional a otra geografía, aquel país pequeño más grande del mundo se volvió pasado pero aún con las coordenadas seguí bajo la sombra de esa bandera rayada. Hoy que apenas te reconozco sopla el viento con el que te fuiste y regresa el olor del Puerto Viejo o las mañanas en la terraza de madera, vuelvo por momentos a aquella noche plena en que vivimos como los tipos que en realidad no somos pero hubiéramos querido ser. 
Estoy feliz pues ya no suspiro, reviso mis días y todo es documento. 

* * *

Este sitio completa su primer círculo que ha sido posible por la dedicación de sus participantes y la gracia de las musas que de repente se esconden, se debe al saber lidiar con lo certero y absurdo, antes que eso a la catarsis de escribir, un ciclo que se cumple cuando el texto es tomado por un tercero que puede además interactuar y hacer contacto.

Todos somos escribidores, literaturos o fotografistas, en cada persona o lugar hay algo digno de ser leído, escrito o visto.


Junio 8
Día 365

06 mayo 2010

Oleaje.


Política no,
tsunami de terror
marea de letras.


Imagen: Bibloteca universitaria (sección de Política). Barcelona, España (2009)
Haiku: Cortesía de Ivanius Chancho Pensante.

25 marzo 2010

Piedad de la sombra.



Por Pelusa




"La Piedad es el sello de las almas escogidas."
(Jose Marti)





Reflejo de la Virgen de Santa Maria del Mar. (Barcelona, España 2010)



18 febrero 2010

El acuerdo.

Para M(i)au.



"Tú nunca me dejarás, ni nada podrá separarnos.
Tú eres mi gato y yo soy tu humano.
Ahora y siempre, en la plenitud de la paz."

- Hillaire Belloc






14 enero 2010

El espejo.

Por Pelusa

San Antonio.
Estoy segura de que todos los pasajeros pensamos al verlo entrar que se pondría a decir malos chistes y luego pasaría pidiendo monedas por los asientos, pero no. Se sentó en un asiento solitario junto a la puerta y se quedó muy tranquilo, con la cabeza gacha, conciente de que todas las miradas del vagón estaban fijas en él. Nada se interponía entre nosotros, y yo, escudada por el velo de ‘normalidad’ que me confería mi indumentaria de trabajo (de repente se había vuelto gris ante los brillantes colores de su traje) y venciendo mi ancestral antipatía por estos personajes, pude darme el gusto de mirarlo con detenimiento.
Lo que más me llamó la atención fue el delicado maquillaje que llevaba. Nada de grandes bocas ni narices rojas sobre el tradicional fondo grueso y blanco como la cal. No. La tenue capa que empalidecía su rostro juvenil no hacía más que resaltar una lágrima brillante que había malpintado en su mejilla izquierda, justo debajo del ojo. Pero – ¡sorpresa!- fijándome bien descubrí que aquella lágrima deforme no era tal sino una nota musical perfectamente delineada, y estaba muy lejos de entristecer su expresión.

Tacubaya.
Se abrieron las puertas y subieron unas cuantas personas que no alcanzaron a llenar del todo el vagón. “Señores pasajeros –se escuchó desde el otro extremo-, en esta ocasión les vengo ofreciendo el nuevo disco de… por el módico precio de 10 pesos” y, acto seguido, comenzó a sonar algo de música bailable.
El muchacho, que hasta ese momento no había dejado de examinarse las manos, empezó a moverse suavemente al compás de la música. El pequeño vaivén de su cabeza provocó de inmediato un corrillo de risas ahogadas a su alrededor. Fue entonces que levantó la vista. Miró con atención a quienes le observaban. Probó a extender el movimiento a sus hombros y las risas aumentaron. Nos devolvió un esbozo de sonrisa que vino a iluminarle aún más.
No necesitó palabras. No se levantó de su asiento. No hizo malabares, ni siquiera un gesto exagerado. Todo en él era normal excepto su traje y sólo eso fue suficiente para permitirle quitarse el disfraz de lo cotidiano y, convirtiéndose en reflejo de nuestros deseos inconfesos, romper las ataduras de la realidad. Segundos después aquel muchacho disfrutaba abiertamente de la música y hasta le hacía pequeñas señas a las mujeres invitándolas a bailar mientras marcaba el ritmo con los pies.

Constituyentes.

El vendedor de discos siguió su camino.
El muchacho se perdió puertas afuera entre la multitud.
Nadie se atrevió a ocupar su asiento.



*San Antonio, Tacubaya y Constituyentes son tres estaciones de la línea número 7 de la red de metro del DF, México.

Agradecimiento especial a nuestra fotografista Sonia por su colaboración con la sugerente imagen: “Un metro de sol”.

10 diciembre 2009

Había una vez...




Princesa presa,
caballero que avista
trenza de cuento.

Haiku: Ivanius
Imagen tomada en Barcelona, España. (2009)
©diariodelapelusa.blogspot.com/2009

05 noviembre 2009

La Persuasión



La octogenaria
Persuade como a un nieto
Al niño eterno.


Imagen del Buda niño a la que se atribuyen poderes curativos.
Templo Sensoji, Asakusa, Tokyo.


Poema cortesía de Gustavo Pita Céspedes.

01 octubre 2009

Arce-tipo modernista.

*
Por Pelusa
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*
Fotosíntesis:
ademán de plegaria
a manos verdes.
(Ivanius)


©DiariodelaPelusa.blogspot.com/2009

24 agosto 2009

Visiones

*
Por Pelusa
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Al mediodía,
cinco sombras al sol,
se vuelven una.
________________
Van por la linde
de la luz, con sus sombras,
los sacerdotes.
*



En la foto: sacerdotes camino a realizar un ritual a la diosa Amaterasu -Diosa del Sol de la que emana toda luz- con ofrendas de comida, bebidas, música y recitación de poemas.

Haikus: cortesía de Jorge Braulio, profesor y artista plástico cubano dedicado al estudio de esta forma poética.

©DiariodelaPelusa.blogspot.com/2009